sábado, 29 de enero de 2011

I-Ching

El I-Ching: Una Forma de Predecir el Futuro

  los chinos creían que cualquiera que pudiese comprender el I-Ching sería capaz de contestar a todas las preguntas, resolver todos los problemas y curar todas las enfermedades. El I-Ching fue escrito entre el año 1000 y el 500 a. C., aunque ya se utilizaba miles de años antes. No se sabe nada acerca del autor de dicho libro, pero en los años sucesivos se vio complementado con comentarios de sabios como Confucio.

En la actualidad, muchos occidentales han descubierto que las «Mutaciones» no sólo son útiles para la adivinación, sino también para la contemplación filosófica. El eminente psicólogo Jung puso el I-Ching como ejemplo de lo que él denominó sincronicidad, es decir, coincidencia importante o significativa, y recomendó su estudio a los amantes del autoconocimiento y la sabiduría, en su búsqueda de la verdad universal.
En el corazón del I-Ching reside el principio de la polaridad En Occidente entendemos por polaridad la existencia de dos opuestos. Sin embargo, los chinos lo entienden como dos energías opuestas pero complementarias. Una no puede existir sin la otra o, más exactamente, la una es inherente a la otra. Esto se representa en el antiguo símbolo Tai Chi.
Los antiguos chinos no consideraban la existencia de la luz sin la complementaria oscuridad, o el día sin la noche. Creían imposible entender el concepto de luz sin haber experimentado la oscuridad.
Las energías que existen en el Universo son generadas por estas energías polares. De la observación de estas interrelaciones surge la idea del cambio. De la misma manera que el filósofo griego Heráclito dijo «Todo fluye», los chinos descubrieron que el Universo y todo lo que hay en él está en constante movimiento. Esta observación es en especial importante a la vista de los modernos descubrimientos físicos sobre las partículas. El Sol alcanza su altura máxima a mediodía, para continuar su curso hacia el horizonte, que alcanza al atardecer. En el cielo nocturno, la Luna crece, llega a su plenitud y luego decrece. Si observamos el mar, veremos que cuando la marea llega a su punto más bajo, imperceptiblemente cambia de dirección y empieza a subir. Todo ello sigue unos ciclos regulares. Por lo tanto, se llegó a la conclusión de que hay unas pautas en la existencia que pueden ser descubiertas por quienes las investiguen.

En un cierto momento perdido en el tiempo, alguien decidió representar el Yang mediante una línea entera, mientras que el Yin se representó con una línea de la misma longitud pero partida.

Línea Yang

Línea Yin
Los estados positivo-negativo simbolizados por estas dos líneas pueden compararse con el funcionamiento de los actuales ordenadores. Éstos procesan la información en forma de impulsos eléctricos. Sin embargo, esta información se pasa previamente a código binario. Ello significa que, en vez de utilizar números del 0 al 9 como solemos hacer, cada número está aquí formado por un cero o un uno. Así, cada número puede representarse en series de impulsos cero/uno. Compárese esto con un interruptor y sus dos posiciones, encendido o apagado. Encendido equivale a «uno» y apagado a «cero».

Los Trigramas

Para los chinos, probablemente fue un paso natural visualizar el ciclo de cambio de esta forma: REPOSO-MOVIMIENTO-REPOSO y dibujar (1) o MOVIMIENTO-REPOSO-MOVIMIENTO y dibujar (2)



1

2
Estas figuras de tres líneas se llaman trigramas. Existen ocho combinaciones posibles de estas líneas enteras o partidas, que forman una serie de relaciones y representan, por ejemplo, la familia, las estaciones del año o los tipos de energía.

 
REPRESENTACIÓN DE LOS TRIGRAMAS
 

Ch'ien (Lo creativo)
K'un (Lo receptivo)







Ken (La quietud)
Sun (Lo suave)







Chen (Lo suscitante)
K'an (Lo abismal)







Li (lo adherente)
Tui (Lo sereno)



reencarnación

Qué es la reencarnación

La reencarnación es la creencia según la cual, al morir una persona, su alma se separa momentáneamente del cuerpo, y después de algún tiempo toma otro cuerpo diferente para volver a nacer en la tierra. Por lo tanto, los hombres pasarían por muchas vidas en este mundo.
  ¿Y por qué el alma necesita reencarnarse? Porque en una nueva existencia debe pagar los pecados cometidos en la presente vida, o recoger el premio de haber tenido una conducta honesta. El alma está, dicen, en continua evolución. Y las sucesivas reencarnaciones le permite progresar hasta alcanzar la perfección. Entonces se convierte en un espíritu puro, ya no necesita más reencarnaciones, y se sumerge para siempre en el infinito de la eternidad.

Esta ley ciega, que obliga a reencarnarse en un destino inevitable, es llamada la ley del “karma”.
Para esta doctrina, el cuerpo no sería más que una túnica caduca y descartable que el alma inmortal teje por necesidad, y que una vez gastada deja de lado para tejer otra.
Existe una forma aún más escalofriante de reencarnacionismo, llamada “metempsicosis”, según la cual si uno ha sido muy pecador su alma puede llegar a reencarnarse en un animal, ¡y hasta en una planta!
Las ventajas que brinda
Quienes creen en la reencarnación piensan que ésta ofrece ventajas. En primer lugar, nos concede una segunda (o tercera, o cuarta) oportunidad. Sería injusto arriesgar todo nuestro futuro de una sola vez. Además, angustiaría tener que conformarnos con una sola existencia, a veces mayormente triste y dolorosa. La reencarnación, en cambio, permite empezar de nuevo.
Por otra parte, el tiempo de una sola vida humana no es suficiente para lograr la perfección necesaria. Esta exige un largo aprendizaje, que se va adquiriendo poco a poco. Ni los mejores hombres se encuentran, al momento de morir, en tal estado de perfección. La reencarnación, en cambio, permite alcanzar esa perfección en otros cuerpos.
Finalmente, la reencarnación ayuda a explicar ciertos hechos incomprensibles, como por ejemplo que algunas personas sean más inteligentes que otras, que el dolor esté tan desigualmente repartido entre los hombres, las simpatías o antipatías entre las personas, que algunos matrimonios sean desdichados, o la muerte precoz de los niños. Todo esto se entiende mejor si ellos están pagando deudas o cosechando méritos de vidas anteriores.
Por qué apareció
La primera vez que aparece la idea de la reencarnación es en la India, en el siglo VII a.C. Aquellos hombres primitivos, muy ligados aún a la mentalidad agrícola, veían que todas las cosas en la naturaleza, luego de cumplir su ciclo, retornaban. Así, el sol salía par la mañana, se ponía en la tarde, y luego volvía a salir. La luna llena decrecía, pero regresaba siempre a su plena redondez. Las estrellas repetían las mismas fases y etapas cada año. Las estaciones del verano y el invierno se iban y volvían puntualmente. Los campos, las flores, las inundaciones, todo tenía un movimiento circular, de eterno retorno. La vida entera parecía hecha de ciclos que se repetían eternamente.
Esta constatación llevó a pensar que también el hombre, al morir, debía otra vez regresar a la tierra. Pero como veían que el cuerpo del difundo se descomponía, imaginaron que era el alma la que volvía a tomar un nuevo cuerpo para seguir viviendo.
Cuando apareció el Budismo en la India, en el siglo V a.C., adoptó la creencia en la reencarnación. Y por él se extendió en la China, Japón, el Tíbet, y más tarde en Grecia y Roma. Y así, penetró también en otras religiones, que la asumieron entre los elementos básicos de su fe.

Un caso de Reencarnación

En la ladera de una colina con vistas al pueblo turco de Hancagiz, Engin Sungur se volvió hacia sus padres y dijo: "Veo el pueblo donde vivía". ellos sabían, sin embargo, que él sólo había vivido con ellos en Tavla, un pueblo más grande a unos 4 km de Hancagiz. Lo que el niño de dos años les estaba diciendo es que Hancagiz había sido su pueblo en una vida anterior. Como los Sungur son musulmanes-alevi que, al contrario de sus vecinos, musulmanes-sunni, creen en la reencarnación, reaccionaron con curiosidad más que con risas.
"¿De quién eres hijo?", le preguntaron. "Soy Naif Cicek", respondió y empezó a contarles circunstancias de su vida anterior y que había ido a Angora poco antes de morir. Luego, Engin pidió a sus padres que le llevaran a Hancagiz.

Al principio los Sungur, quienes nunca habían oído hablar de Naif Cicek, se negaron. Poco después el pequeño Engin se encontró en la calle con Gulhan Cicek, la hija del fallecido, la cual iba al colegio de Tavla. Se dirigió a ella llamándola "hija mía" y, viendo que la chica se asustaba, le explicó que él era su padre. Antes de este incidente no había habido ningún contacto entre las dos familias pero, ante lo sucedido, la madre de Engin decidió llevarlo a Hancagiz para ver al resto de la familia.
En cuanto vio a la viuda de Naif Cicek la llamó "esposa mía" e identificó por su nombre a otros siete miembros de la familia. El niño llegó a indicar un terreno asegurando que en el pasado había sido suyo, lo cual resultó ser cierto a pesar de que ya no formaba parte de la finca. También describió con detalle cómo había sido golpeado por una camioneta, conducida por su hijo, al hacer marcha atrás. Además, se supo que Naif fue a Angora a ver a un médico, tal como había dicho Engin, y murió poco después, en diciembre de 1979, a los 54 años. Engin nació casi tres años después, el 8 de octubre de 1982.

martes, 25 de enero de 2011

Agujeros de la mascara

Jean Lorrain

No te buscare mas

No te buscare mas

Nunca más te volveré a buscar
Y dejare que encuentres tu felicidad
No quiero que te arrepientas al mirar atrás
Yo estaré bien tenlo por seguridad

Y en momento que te vea partir

Mi corazón comenzara a sufrir
(y aun que mi corazo comenzara a sufrir)
No diré ni una palabra por dejarte ir
Aunque mi vida aya llegado a su fin

Se que en mejores brazos puedes llegar a caer
Pero la marca de los míos no van a desvanecer
Y cuando estés con el no pienses en mi
Por que yo estaré bien
( christian estrada zamudio )

sábado, 22 de enero de 2011

Destino

Destino es el poder sobrenatural que, según se cree, guía las vidas de cualquier ser de forma necesaria y a menudo es fatal, es decir, inevitable o ineludible. En la cultura occidental la mayoría de las religiones han creído en formas de destino, especialmente relacionada con la Predestinacion El destino es un camino con distintas direccione.

Filosofía

El destino es un constructo metafísico y como tal está sometido a interpretaciones. El destino sería la sucesión incognoscible e inevitable de acontecimientos que ocurren en diferente lugar y tiempo cuya consecuencia del pasado que afecte uno o más hechos futuros, así como la red de posibilidades del futuro a causa de las acciones presentes y los acontecimientos pasados.
El destino se relacionaría con la teoría de la causalidad que afirma que «toda acción conlleva una reacción, dos acciones iguales tendrán la misma reacción», a menos que se combinen varias causas entre sí haciendo impredecible a nuestros ojos el resultado.
Nada existe por azar al igual que nada se crea de la nada.[1] Todo tiene una causa, y si tiene una causa estaba predestinado a existir desde el momento en que la causa surgió. Debido a que la inmensa cantidad de causas es impensablemente inmensa, nos es imposible conocerlas todas y enlazarlas entre sí.
Desde un punto de vista religioso el destino es un plan creado por Dios, por lo que no puede ser modificado de ninguna manera. Esto, por supuesto, exceptuando el conocimiento judeocristiano que rechaza de plano (desde la Sagrada Escritura) la existencia de una predestinación absoluta (debido al libre albedrío, que entre otras cosas, hace al hombre ser imagen y semejanza de Dios).
Los griegos llamaban al destino «ανανκη » (Ananké) y lo consideraban una fuerza superior no solo a los hombres sino incluso a los mismos dioses. El destino era Moira (rebautizada como Fatum para la mitología romana).

lunes, 17 de enero de 2011

LEYENDA DE SAN VALENTÍN

LEYENDA DE SAN VALENTÍN

La leyenda del día de San Valentín comienza en el siglo tercero con un tirano emperador romano y un humilde mártir cristiano. El emperador era Claudio III. El cristiano era Valentino.

Claudio había ordenado a todos los cristianos adorar a doce dioses, y había declarado que asociarse con cristianos era un crimen castigado con la pena de muerte. Valentino se había dedicado a los ideales de Cristo y ni siquiera las amenazas de muerte le detenían de practicar sus creencias.

Valentino fué arrestado y enviado a prisión. Durante las últimas semanas de su vida, algo impresionante sucedió. El carcelero, habiendo visto que Valentino era un hombre de letras, pidió permiso para traer a su hija, Julia, a recibir lecciones de Valentino.

Julia, quien había sido ciega desde su nacimiento, era una joven preciosa y de mente ágil. Valentino le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Ella vió el mundo a través de los ojos de Valentino, confió en su sabiduría y encontró apoyo en su tranquila fortaleza.
"¿Valentino, es verdad que Dios escucha nuestras oraciones?" Julia le preguntó un día. "Si, mi niña. El escucha todas y cada una de nuestra oraciones," le respondió Valentino.

"¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana? Yo rezo porque pueda ver. Tengo grandes deseos de ver todo lo que me has contado!"

Valentino le contestó,

"Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en El." "Oh, Valentino, yo si creo en Dios", dijo Julia con mucha intensidad. "Yo creo."

Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentino. Se sentaron juntos, cada uno en oración. De pronto, una luz brillante iluminó la celda de la prisión. Radiante, Julia exclamó, "Valentino, puedo ver, puedo ver!" "Gloria a Dios!" exclamó Valentino.
En la víspera de su muerte, Valentino le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó "De Tu Valentino". Valentino fué ejecutado el día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentino para honrar su memoria.

Fué enterrado en la que es hoy la Iglesia de Praxedes en Roma. Cuenta la leyenda que Julia plantó un Almendro de flores rosadas junto a su tumba. Hoy, el árbol de almendras es un símbolo de amor y amistad duraderos. En cada 14 de febrero, el día de San Valentín, mensajes de afecto, amor y devoción son intercambiados alrededor del mundo.
@ Amigos Internet

domingo, 16 de enero de 2011

MUERTO EN VIDA


MUERTO EN VIDA

Tú dijiste:

adiós falso amor!!!

Y yo respondí en mis sueños así:

“Esto no es una pesadilla
ni siquiera es un sueño,
pero no estoy vivo;
estaré muerto???”

Y cuando mi pasión
no correspondiste
mi ser se enfrió lentamente,
el frío recorría mi cuerpo:
lo sentía en los huesos
lenta y torpe era mi reacción
y mi sangre se congelo...

Mi corazón aun palpitaba
pero ya no escuchaba tu voz
¿Por qué la voz de ellos apreciaba
y a ellos los observaba,
cuando a ti ni siquiera te miraba?

Ya no te siento

Cada vez que te intento mirar
mi vista se nubla
me siento somnoliento
y en mi oído zumba
tu voz distorsionada,
¿Por qué cuando estas aquí
no me muevo, y
porque todo es tan lento?
¿Por qué cuando llegas
mi corazón ya no late y
porque no oigo que me amaste?

Te paras a mi lado y

mi saliva se seca
mi piel se enmohece
mi ser es nada
mi cerebro no entiende.
mi sangre se coagula
mis dedos se paralizan
mi nariz no respira
mis piernas no caminan
mis ojos no lloran
mi alma no siente
mi corazón no ama

Pero solo cuando estas a mi lado...

porque en tu ausencia
me siento vivo
me siento iluminado
estoy vivo!!!!
pero a la vez estoy muerto
estoy muerto!!!!
y tengo miedo
miedo de morir unos instantes,
no me mates
no te acerques
no quiero morir frente a ti,
no quiero palidecer mi vida
tengo vergüenza
tengo miedo
te tengo!!!!
estas aquí!
aléjate
no me mates
por favor!!!!!!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Aunque lo niegues

Aunque lo niegues, yo se que a cambiado lo que sientes por mí
Quizás un poco, no digo que sea demasiado el cambio
Pero algo en ti ha cambiado.
Quizás sea esa forma de mirarme, o esa emoción que sentías al verme,
O la alegría que sentías cuanto era yo quien te hablaba,
Pero algo ha cambiado.
Aunque lo niegues, yo se que tal vez no quieras decírmelo,
Pero yo lo siento, lo siento al besarte, al mirarte, al tocarte
Que algo ha cambiado.
Quizás nos hizo daño vernos a diario, o decirnos tantas veces lo que sentíamos,
O tal vez fue algo que hice yo sin darme cuenta lo que te lastimó,
Tal vez fueron esas tantas veces que te ignoré.
Aunque lo niegues, yo se que ya no eres el mismo, aquel muchacho,
Que me robó un beso, aquel que no pasaba un día sin querer verme,
Aquel que hacía todo lo posible por mirarme, por escuchar mi voz.
Aunque lo niegues, ya no eres aquel muchacho que con palabras dulces,
Trataba de enamorarme y mira que lo lograste,
Tanto, que no dejo de pensarte de día y de noche.
Quizás sea que tu amor es tan grande,
Que ya no necesites decírmelo a cada momento,
Que ya no necesites demostrarme que me amas, porque según tú ya lo se,
Tal vez tú no necesitas decirme palabras dulces, si ya todas me las dijiste.
Quizás sea que tu amor se está acabando y tienes miedo a decirme,
Y yo se por qué, por aquella tonta promesa de estar siempre juntos,
Pero está bien, comprenderé la razón por más dolorosa o cierta que sea,En verdad la comprender. Aunque lo niegues, yo se que algo en ti a cambiado, pero no te culpo
En verdad no lo hago, solo quisiera saber que a pasado, por qué el cambio
Tal vez tu edad te obliga a cambiar, o es ese miedo al amor sincero.
Dime que es, dime para estar tranquila y no dudar,
Para estar tranquila y no sufrir, para estar tranquila y no llorar.

jueves, 13 de enero de 2011

EL AMOR

El Amor - Khalil Gibran Imprimir E-Mail
EL AMOR
Dijo Almitra: Háblanos del Amor.
Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud descendió
sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:
Cuando el amor os llame, seguidlo.
Y cuando su camino sea duro y difícil.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera.
Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce
vuestros sueños, tal cómo el viento norte devasta los jardines.
Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.
Así como os acrece, así os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta
vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.
Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.
Os desgarra para desnudaros.
Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.
Os pulveriza hasta volveros blancos.
Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.
Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.
Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis
conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros,
por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.
Pero si, en vuestro miedo, buscareis solamente la paz y el placer
del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os
alejéis de sus umbrales.
Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda
vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de
sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir: «Dios está en mi corazón»,
sino más bien: «Yo estoy en el corazón de Dios.»
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor
porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.
Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que
vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía
a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar.
Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una
canción de alabanza en los labios.
Khalil Gibran
(de la sección de "El Profeta")

miércoles, 12 de enero de 2011

deseo

deseo

Nuestros ojos se encontraron
y el poder de tu mirada
no sucumbió la mía.
El magnetismo de tu encanto
me envolvió
en el erotismo de tu mundo.
Esa noche
Príncipe de la oscuridad
se unieron nuestros deseos
en el roce de nuestras manos.
Palpita vivamente
esa mordida fatal
que me ha convertido
en criatura nocturna
y esclava de tus deseos.

la caja de pandora

la caja de pandora

En la mitología griega, Prometeo era un Titán hijo de Jápeto y Asia. Hermano de Atlas, Epimeteo, y Menecio, era el más listo de ellos, y no temía a los dioses. 
Prometeo era un aliado de los hombres y urdió un plan para engañar a Zeus, cuando realizaron el sacrificio de un enorme buey, que debía ofrendar a los dioses. Lo dividió en dos partes, colocando en una la piel, carne y vísceras, ocultas dentro del vientre, en la otra mitad, colocó los huesos y los cubrió de grasa. 
Dio a Zeus para que eligiera la parte que los dioses comerían. Zeus cayó en la trampa y eligió la parte que tenía los huesos, lo cual llenó al dios de cólera. (Desde entonces, los hombres queman los huesos en los sacrificios y comen la carne). Frente al engaño, Zeus tomó venganza privando a los hombres del fuego. Prometeo decidió solucionar esta injusticia y trepó al monte Olimpo para robar el fuego a los dioses, que les entregó en una cañaheja, con la que pudieron calentarse los humanos. En venganza por la segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto, la construcción de una mujer  llamada Pandora, como castigo por la ofensa de Prometeo. Epimeteo, el hermano de Prometeo, se enamoró de Pandora, quien venía dotada con un cofre conocido como la Caja de Pandora. Epìmeteo contrajo matrimonio con ella, a pesar de las advertencias de su hermano, sobre los regalos de los dioses.


Pandora fue la primera mujer que existió, creada a imagen de las diosas, los demás dioses la dotaron con todas las cualidades, Afrodita le dio su belleza, Hermes le dio persuasión. 
Pandora no fue capaz de superar la curiosidad, a pesar de las advertencias que Zeus le hiciera sobre lo que pasaría si abriese esa caja.
La Caja de Pandora contenía todos los males que harían sufrir al hombre, y junto con ellos, la esperanza aguardaba. Pandora abrió la caja y dejó escapar todos los males, pero capturó a la esperanza, que es el único consuelo que quedó para el hombre.

El Rey Midas

El Rey Midas
Érase una vez un rey muy rico cuyo nombre era Midas. Tenía más oro que nadie en todo el mundo, pero a pesar de eso no le parecía suficiente. Nunca se alegraba tanto como cuando obtenía más oro para sumar en sus arcas. Lo almacenaba en las grandes bóvedas subterráneas de su palacio, y pasaba muchas horas del día contándolo una y otra vez.

Midas tenía una hija llamada Caléndula. La amaba con devoción, y decía: "Será la princesa más rica del mundo". Pero la pequeña Caléndula no daba importancia a su fortuna. Amaba su jardín, sus flores y el brillo del sol más que todas las riquezas de su padre. Era una niña muy solitaria, pues su padre siempre estaba buscando nuevas maneras de conseguir oro, y contando el que tenía, así que rara vez le contaba cuentos o salía a pasear con ella, como deberían hacer todos los padres.

Un día el rey Midas estaba en su sala del tesoro. Había echado la llave a las gruesas puertas y había abierto sus grandes cofres de oro. Lo apilaba sobre mesa y lo tocaba con adoración. Lo dejaba escurrir entre los dedos y sonreía al oír el tintineo, como si fuera una dulce música. De pronto una sombre cayó sobre la pila del oro. Al volverse, el rey vio a un sonriente desconocido de reluciente atuendo blanco. Midas se sobresaltó. ¡Estaba seguro de haber atrancado la puerta! ¡Su tesoro no estaba seguro! Pero el desconocido se limitaba a sonreír.

- Tienes mucho oro, rey Midas -dijo. "Sí -respondió el rey-, pero es muy poco comparado con todo el oro que hay en el mundo." "¿Qué? ¿No estás satisfecho?" -preguntó el desconocido. "¿Satisfecho? -exclamó el rey-. Claro que no. Paso muchas noches en vela planeando nuevos modos de obtener más oro. Ojalá todo lo que tocara se transformara en oro." "¿De veras deseas eso, rey Midas?". "Claro que sí. Nada me haría más feliz." "Entonces se cumplirá tu deseo. Mañana por la mañana, cuando los primeros rayos del sol entren por tu ventana, tendrás el toque de oro."

Apenas hubo dicho estas palabras, el desconocido desapareció. El rey Midas se frotó los ojos. "Debo haber soñado -se dijo- , pero qué feliz sería si eso fuera cierto". A la mañana siguiente el rey Midas despertó cuando las primeras luces aclararon el cielo. Extendió la mano y tocó las mantas. Nada sucedió. "Sabía que no podía ser cierto", suspiró. En ese momento los primeros rayos del sol entraron por la ventana. Las mantas donde el rey Midas apoyaba la mano se convirtieron en oro puro. "¡Es verdad! -exclamó con regocijo-. ¡Es verdad!".

Se levantó y corrió por la habitación tocando todo. Su bata, sus pantuflas, los muebles, todo se convirtió en oro. Miró por la ventana, hacia el jardín de Caléndula. "Le daré una grata sorpresa", pensó. Bajó al jardín, tocando todas las flores de Caléndula y transformándolas en oro. "Ella estará muy complacida", se dijo.

Regresó a su habitación para esperar el desayuno, y recogió el libro que leía la noche anterior, pero en cuanto lo tocó se convirtió en oro macizo. "Ahora no puedo leer -dijo-, pero desde luego es mucho mejor que sea de oro". Un criado entró con el desayuno del rey. "Qué bien luce -dijo-. Ante todo quiero ese melocotón rojo y maduro." Tomó el melocotón con la mano, pero antes que pudiera saborearlo se había convertido en una pepita de oro. El rey Midas lo dejó en la bandeja. "Es precioso, pero no puedo comerlo", se lamentó. Levantó un panecillo, pero también se convirtió en oro. 

En ese momento se abrió la puerta y entró la pequeña Caléndula. Sollozaba amargamente, y traía en la mano una de sus rosas." ¿Qué sucede, hijita?", preguntó el rey. "¡Oh, padre! ¡Mira lo que ha pasado con mis rosas! ¡Están feas y rígidas!". "Pues son rosas de oro, niña. ¿No te parecen más bellas que antes?". "No -gimió la niña-, no tienen ese dulce olor. No crecerán más. Me gustan las rosas vivas". "No importa -dijo el rey-, ahora toma tu desayuno". Pero Caléndula notó que su padre no comía y que estaba muy triste. "¿Qué sucede, querido padre?", preguntó, acercándose. Le echó los brazos al cuello y él la besó, pero de pronto el rey gritó de espanto y angustia. En cuanto la tocó, el adorable rostro de Caléndula se convirtió en oro reluciente. Sus ojos no veían, sus labios no podían besarlo, sus bracitos no podían estrecharlo. Ya no era una hija risueña y cariñosa, sino una pequeña estatua de oro. El rey Midas agachó la cabeza, rompiendo a llorar. "¿Eres feliz, rey Midas?", dijo una voz. Al volverse, Midas vio al desconocido. "¡Feliz! ¿Cómo puedes preguntármelo? ¡Soy el hombre más desdichado de este mundo!", dijo el rey. "Tienes el toque de oro -replicó el desconocido-. ¿No es suficiente?". El rey Midas no alzó la cabeza ni respondió. "¿Qué prefieres, comida y un vaso de agua fría o estas pepitas de oro?". El rey Midas no pudo responder. "¿Qué prefieres, oh rey, esa pequeña estatua de oro, o una niña vivaracha y cariñosa?". "Oh, devuélveme a mi pequeña Caléndula y te daré todo el oro que tengo -dijo el rey-. He perdido todo lo que tenía de valioso." "Eres más sabio que ayer, rey Midas -dijo el desconocido-. Zambúllete en el río que corre al pie de tu jardín, luego recoge un poco de agua y arrójala sobre aquello que quieras volver a su antigua forma. El rey Midas se levantó y corrió al río. Se zambulló, llenó una jarra de agua y regresó deprisa al palacio. Roció con agua a Caléndula, y devolvió el color a sus mejillas. La niña abrió los ojos azules. Con un grito de alegría, el rey Midas la tomó en sus brazos. Nunca más el rey Midas se interesó en otro oro que no fuera el oro de la luz del sol, o el oro del cabello de la pequeña Caléndula.
FIN